jueves, 22 de agosto de 2013

Punto y final

Todos cambiamos, y durante los tres años que llevo escribiendo aquí mi manera de pensar y de ver el mundo ha cambiado radicalmente.
Es por ello por lo que reniego del tono que he mantenido durante todo este tiempo. No sé si me ha llegado a representar realmente en algún momento, pero desde luego ahora no lo hace.
He decidido no seguir con el blog en vez de intentar modificarlo, pues si decido seguir escribiendo prefiero hacer borrón y cuenta nueva y dejar el pasado atrás (rechazo una transición deficitaria en favor de cortar por lo sano).
Ha de ser dicho que para nada me arrepiento de este pequeño proyecto, es algo que creo me ha ayudado bastante y que recomendaría hacer a todo el mundo.
Observar qué y cómo has escrito en el pasado da una buena perspectiva del paso del tiempo. Por eso creo que no voy a borrar ninguna entrada, a pesar de que hay contenido con el que ya no coincido en absoluto y de que, como ya he mencionado arriba, el ‘tonito’ de algún que otro párrafo ahora mismo me parece ciertamente repelente.

Creo que eso es todo, al menos en este lugar y en este momento.
Gracias a todos los que, de una manera u otra, me habéis ayudado a llegar hasta aquí con el blog.


Eduardo

lunes, 1 de julio de 2013

'Femichismo'

Una vez acabada otra etapa educatiba (y no lo digo yo, lo dice Isabel Durán) vuelvo a dar guerra por estos lares con una entrada que llevo teniendo bastante en tiempo en mente.

Esta vez centraré mi atención en el comportamiento de ciertas mujeres que se autodeclaran feministas a capa y espada; pero cuya actitud y acciones no hacen sino reforzar el más retrógrado machismo *.
Esas féminas que por un lado critican que los hombres las juzguen sólo por sus cuerpos (que se las juzga), mientras que por otro se intentan aprovechar de ellos para controlarlos.
Ésas que por un lado critican que se las menosprecie a la hora de llevar a cabo ciertas tareas (que se las menosprecia), mientras que por otro se escudan en su condición de mujer para no realizar otras.
También entran en contradicción aquéllas que por un lado acusan de machistas a quienes suben o se etiquetan en fotos de mujeres en las redes sociales (o las tienen de fondo de pantalla en el móvil, si ejemplos sobran, ya lo sabéis) cuando por otro ellas a su vez hacen lo propio con imágenes de hombres. El sexismo (o no) que este tema pueda llevar implícito es algo de lo que no toca hablar hoy aquí, pero el caso es que se critican ciertos actos tachándolos de machistas cuando los actos propios no son menos sexistas (o, si me apuráis, al menos no contribuyen en modo alguno a la igualdad buscada desde una posición feminista) que aquellos ajenos que tan hipócritamente criticados son.

Digamos “no” al machismo con actos y no sólo con palabras.
Dejemos de hablar de una manera y actuar de otra.
No intentaré cambiar vuestra manera de pensar, pero a aquellos (y más concretamente, a aquellas) que decidáis sostener una posición a favor de la igualdad entre ambos sexos, os pido que reflexionéis sobre vuestra forma de actuar a diario; no sea que estéis favoreciendo justo lo que queréis combatir.

Feminismo sí; ‘femichismo’ no, gracias.


Nota:
Estimado lector o lectora, asegúrese de tener claro los siguientes conceptos antes de continuar leyendo:
  • Sexismo
  • Machismo
  • Hembrismo
  • Feminismo
  • viernes, 22 de marzo de 2013

    Barómetro social


     En vista de los últimos acontecimientos de interés (o desinterés) general, he llegado a la conclusión (obvia, por otra parte) de que el comportamiento de los españoles en Twitter refleja el momento por el que estamos pasando.
    Tras el cachondeo permanente sobre cualquier controversia nacional o internacional con el que muchos de nosotros disfrutamos, bien participando o bien leyendo las ocurrencias ajenas, se esconde la omnipresente crisis.
    Crisis de valores dirán algunos, puesto que nada ni nadie queda fuera de los cachondeos en dicha red social en los últimos tiempos. Craso error pensar eso, bajo mi punto de vista. Más que el reflejo de una posible crisis de valores, a mí me parece que es una herramienta de canalización de malestar general ante demasiados frentes abiertos. Incluso me atrevería a decir que ha evitado una importante cantidad de frentes abiertas. Quien quiera entender, que entienda.

    Twitter se está convirtiendo en todo un barómetro social, pues mide la presión a la que se halla sometida la gente de a pie. Un barómetro cuya escala está algo hinchada, ya que es muy fácil decir las cosas desde detrás de una pantalla; pero un barómetro al fin y al cabo.
    Al mal tiempo buena cara, humor ácido como forma de evasión de la realidad. La pregunta es: ¿cuándo se agotará la paciencia de la gente y llegará la hora de dejar de evadir la realidad y empezar a transformarla?